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Martínez Sagi, una dona de pel·lícula

El 12 de març de 2019 el programa Sense Ficció de TV3 es dedica a la memòria d'Anna Maria Martínez Sagi. La biografia d'aquesta dona nascuda a Barcelona el 1907 i morta a Santpedor l'any 2000 és impactant. Entre moltes altres coses va ser la primera dona directiva del FC Barcelona i per aquest motiu la recordàvem en un reportatge aparegut a La Vanguardia el 23 de gener del 2000, molt pocs dies després de la seva desaparició. Justament en el títol de l'artice (Una dona de pel·lícula) anticipàvem que mereixia una traslació en imatges com la que han fet entre TV3, el Barça i la productora Minoria Absoluta. També val la pena recuperar aquell reportatge...

Una mujer de película

El primer domingo del año 2000 falleció en la residencia Sant Francesc, de Santpedor, la primera mujer europea directiva de un club de fútbol, el Barcelona. Ana María Martínez Sagi (Barcelona, 1907) fue, no sólo en este aspecto, una adelantada a su tiempo.


Martínez Sagi, a Montjuïc

Poeta, escritora, precursora del feminismo, periodista y atleta. Elogiada por Machado y amiga de Lorca, Margarida Xirgu y Durruti. “Recordwoman” catalana de lanzamiento de jabalina, fundadora del avanzado Club Femení i d'Esports durante la República, luego corresponsal de guerra para el Daily Mail y El Tiempo, de Bogotá, pintora de calle en el París de la posguerra, profesora de castellano del escritor André Maurois, colaboradora con la resistencia francesa...

Amiga de Lorca, Xirgu i Durruti, corresponsal de guerra, colaboradora de la resistencia...

La azarosa vida de Ana María Martínez Sagi, sobrina del célebre barítono Emili Sagi Barba y prima del crack azulgrana de los años veinte Emili Sagi, difícilmente puede resumirse en unas líneas. Su padre, José Martínez Tatxé, fue tesorero del Barcelona, con Gamper, entre 1917 y 1919. Su hermano vistió los colores azulgrana entre 1920 y 1925.

Nacida en el seno de una familia acomodada de Barcelona, Ana María despuntó pronto en cuantos deportes practicaba. Baloncesto, tenis, natación, atletismo e incluso esquí. En octubre de 1931 tomó parte en el primer Campeonato de España de atletismo femenino (fue cuarta en jabalina) y al año siguiente, en los Campeonatos de Cataluña disputados en el Estadi de Montjuïc, consiguió vencer en la misma especialidad y batir el récord catalán con un lanzamiento de 20,60 metros. El Club Femení i d'Esports, con el que colaboró en su creación y primer impulso, fue la primera asociación deportiva y cultural para mujeres trabajadoras de España.

En 1934, de la mano de Josep Sunyol, entró a formar parte de la junta directiva del Barcelona que presidió Esteve Sala. Ocupó la vocalía cultural durante un año y se convirtió así en la primera mujer de Europa que tenía acceso a la dirección de un club de fútbol. El Barcelona tardaría más de 50 años en contar con otra mujer entre sus dirigentes.

En 1929 ya había publicado su primer libro de poemas, Caminos, acogido con encendidos elogios por la crítica de la época. Antonio Machado llegó a escribir que “la lírica española femenina cuenta desde ahora con un poeta de excepcionales méritos, de una expresión poco común en la mujer” (sic). Su segundo libro de poemas aparece en 1932 (Inquietud) y en 1969, año de su regreso a España, publica su última obra, Laberinto de presencias.

Durante la República trabajó en La Rambla, el periódico que editaba Sunyol bajo el lema "Esport i Ciutadania”, publicando artículos de opinión, entrevistas y críticas de teatro y durante la Guerra Civil acompañó la columna Durruti en su tarea periodística. “Lo que vi durante la guerra me horrorizó tanto que decidí marcharme de este país, ganara quien ganase”, explicó.

“Lo que vi durante la guerra me horrorizó tanto que decidí marcharme de este país, ganara quien ganase”

En el exilio francés conoció a Claude, un ingeniero con el que tuvo una hija, Patricia. Pero ambos fallecieron de manera prematura y Ana María nunca logró reponerse de la doble fatalidad. A su regreso a España, un anuncio de La Vanguardia la encamina hacia Moià, donde decide instalarse para pasar su vejez, hasta que en 1998 ingresa en la residencia donde su corazón colmado de vicisitudes cesó de latir el pasado día 2. Condecorada por Moshé Dayan por haber salvado a judíos del holocausto; obsequiada con una pluma Reynolds que se sacó del bolsillo Durruti en persona; valedora de Françoise Sagan cuando elaboraba informes para editoriales en París; definida por César González-Ruano como “poetisa, sindicalista y virgen del ‘stadium’” cuando la descubrió en 1929...

De carácter rebelde e innovador, a Ana María Martínez Sagi le gustaba derribar cuantas barreras se le imponían por su condición de mujer.

Juan Manuel de Prada, ganador del premio Planeta en 1997, tiene a punto de publicación en la misma editorial una apasionante biografía, Las esquinas del aire, en la que relata a lo largo de casi quinientas páginas la agitada existencia de esta mujer irrepetible que protagonizó a su manera el siglo que termina.

Publicat a La Vanguardia el 23 de gener del 2000



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