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Barça-Madrid: els orígens

Barça-Madrid a la Copa, en unes semifinals de pronòstic incert. La rivalitat entre els dos clubs no afluixa i en el passat ha tingut moments d'alta tensió, tant al terreny de joc (la final que va xiular Undiano al 2011 sense anar més lluny) com als despatxos: el famós cas Di Stéfano. Però quan comencen les hostilitats? Aquesta és una guerra que ve de lluny i que ja té més de cent anys d'història...


La guerra de los cien años

Una eliminatoria de Copa que duró 420 minutos –de los que sólo 90 se jugaron en Barcelona y el resto en Madrid–, un partido en el que se señalaron tres penaltis a favor del Madrid, un desenlace con retirada azulgrana y posterior dimisión del presidente blanco, jugadores apedreados, sospechas de parcialidad arbitral e incluso sobornos y un balance final de 15-11 a favor del Madrid forman la leyenda de la primera eliminatoria copera a ida y vuelta entre los dos grandes del fútbol español.

Sucedió en la primavera de 1916 y quedaron sentadas las bases de esta batalla interminable que se realimenta sin cesar.

DURÓ 420 MINUTOS
Cuatro partidos, tres en Madrid, fueron necesarios para la resolución del choque

En 1916 España vivía relativamente ajena a la guerra europea. A finales de marzo, tres días después de que el compositor Enric Granados y su esposa perdieran la vida al ser torpedeado por los alemanes el barco en el que viajaban, el Sussex, se abrió una semifinal de Copa que iba a convertirse en el primer capítulo de esta guerra deportiva.


"Stadium" va reflectir així el primer partit

La ida, en Barcelona, se jugó en el campo que el Espanyol tenía en la calle Muntaner y vencieron los azulgrana (2-1). La versión blanca del choque habla de un último gol muy dudoso; la azulgrana destaca la dureza del rival que desembocó en la inferioridad barcelonista.

Una semana más tarde, en el campo del Atlético de Madrid, se disputó la vuelta. Y empezaron los incidentes. Dos jugadores del Barça, Santiago Massana y Vinyals, no viajaron con la expedición oficial –por ocupaciones personales– y tomaron un tren posterior que sufrió una avería. Ocho horas de retraso les impidieron llegar al partido, pero ni el Madrid ni la Federación aceptaron retrasar el choque un día.

EL DESENLACE
El Madrid pasó por 15-11 pero cayó en la final de Barcelona ante el Athletic en un ambiente hostil

El Barça saltó al campo con nueve futbolistas, pensando que en cualquier momento llegarían los otros dos. En este punto interviene uno de los grandes protagonistas de la historia, Paco Bru. Aunque llevaba un año retirado –entonces era árbitro– su condición de socio azulgrana y no haber jugado en ningún otro equipo le permitieron incorporarse al partido mediada la primera parte. Bru se hallaba en la grada como cronista de Mundo Deportivo y con él se añadió Costa, que viajaba de suplente. El Barça, con 11 poco antes del descanso, sucumbió (4-1) y se concertó el partido de desempate (la diferencia de goles no se tenía en cuenta).



El tercer partido, pese a las gestiones del Barça, se jugó igualmente en Madrid y finalizó, tras prórroga, en un impactante empate a seis. Para este choque el Barça recuperó a uno de sus más valiosos elementos, el portero Lluís Bru (ningún parentesco con Paco), quien se había ganado justa fama como uno de los mejores guardametas hasta la llegada de Zamora. A raíz de un espectacular 0-4 en el dificilísimo campo del Athletic, en Bilbao le dedicaron esta cuarteta: “Al mismísimo San Pedro/ le puede tratar de tú/ en funciones de portero/ el catalán Luis Bru”.

Paulino Alcántara, con tres goles, y Santiago Bernabeu, con cuatro, fueron los héroes de cada equipo. El árbitro, Berraondo, pitó tres penaltis contra el Barça. Bru paró dos (algunas crónicas dicen que uno lo despejó de un cabezazo) pero el último, en el minuto 117 y cuando el Barça ganaba 5-6, supuso el empate a seis y la disputa de un cuarto partido.

ALCÁNTARA
"Las tretas del árbitro nos hicieron perder. Lloré como un niño"

De nuevo en Madrid y con Berraondo con el silbato en la mano, el Madrid se impuso por 4-2 en la prórroga. Los azulgrana se sintieron muy perjudicados por el arbitraje hasta que, poco antes del final, decidieron retirarse. En sus memorias, Alcántara relata: “Las tretas del referee Berraondo nos hicieron perder en Madrid. La derrota me produjo una tremenda tristeza. Fue la primera vez que lloré como un niño por la humillación inesperada y terrible. Jugamos más de tres horas con un público hostil y apasionado. Nunca olvidaré las martingalas de aquel fullero Berraondo”.

El Barça, que fue descalificado por la Federación Española, tuvo un recibimiento apoteósico en el apeadero de Gràcia, y el ambiente para la final Madrid-Athletic se caldeó considerablemente. Se jugó en el campo del Espanyol, convertido en un barrizal por la lluvia, y el Madrid se topó con un ambiente hostil en el que cayó, 4-0, con arbitraje ¡de Paco Bru!

El presidente blanco tuvo que dimitir porque se le echó en cara que hubiera aceptado jugar la final en Barcelona, un personaje desconocido ofreció tanto a Bernabeu como al capitán rojiblanco un arbitraje favorable por 500 pesetas, los jugadores blancos fueron apedreados al final del partido y la primera batalla de la guerra, ahora ya casi centenaria, quedó fijada para la historia. Barça y Madrid tardaron un año y medio en volver a jugar un simple amistoso.


Publicat a "La Vanguardia" el 18 de gener de 2012

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