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Balmanya, l'últim patriarca

El 29 de desembre del 1914 naixia a Girona Domènec Balmanya, un dels personatges més carismàtics del futbol català. Com hauria fruït del seu Girona a Primera Divisió! La biografia d'en Mingo Balmanya, jugador, entrenador, secretari tècnic (avui en diríem director esportiu) cobreix una extensa època del futbol de casa nostra, d'abans i després de la Guerra Civil. Fins i tot va ser seleccionador espanyol, un càrrec ben complicat per a un català. Va néixer ara fa 104 anys i ens va deixar l'any 2002. Va jugar al Barça entre el 1935 i el 1944. Poc abans de la seva mort, a les pàgines de 'La Vanguardia' podem trobar-hi aquest resum de la seva trajectòria esportiva...

Hoy hace 86 años nacía en Girona Domènec Balmanya Parera, uno de los últimos patriarcas del fútbol catalán que nos permiten mantener vivo el recuerdo de unos tiempos en los que todo, y el fútbol por supuesto, era distinto. Aunque a alguien pueda sonarle a tópico, Balmanya lo ha sido todo en el fútbol de nuestro país y encarna una trayectoria sin duda irrepetible.

Después de iniciarse en el Girona, Balmanya fue jugador destacado de un Barcelona heroico por muchos conceptos, aquel equipo que quedó diezmado como consecuencia de la Guerra Civil. Balmanya debutó en el club azulgrana en la temporada 1935-36. Fuerte como un roble, batallador sin descanso, auténtico motor del equipo, la inclusión de Balmanya como interior izquierdo se hizo imprescindible para el entrenador, el irlandés O'Connell. Fue uno de los titulares en la final de Copa de 1936, en Valencia, en el último partido oficial antes del estallido de la guerra y el último también de Zamora. El Madrid se impuso por dos a uno gracias a un paradón final impresionante del Divino a un remate no menos espectacular de Escolà. Poco después se abría el trágico paréntesis bélico y Balmanya, en compañía de los mejores elementos de la plantilla azulgrana, emprendió la famosa gira internacional con cuyos beneficios económicos logró subsistir el Barcelona de la posguerra.

Debutó en el Barça en 1935, formó parte de la gira por América y fue castigado seis años, rebajados a dos

Balmanya es uno de los jugadores que no regresan a España al término de la gira y juega dos años en el Sète, donde llega a enfrentarse con el otro gran mito del fútbol catalán, Samitier. “Recuerdo especialmente un amistoso en el que el bueno de 'Semi' se jugaba la renovación con el Niza y a poco de empezar se me acercó y me dijo: 'Nano, no quiero ni verte, que hoy me juego el contrato'. Lo dejé tranquilo, hizo dos goles y todos contentos”.

De vuelta a Girona, Balmanya se dispone a enfocar su nueva vida en el negocio familiar de carpintería ya que una sanción federativa le impide jugar a fútbol. Finalmente su sanción se reduce de seis a dos años y el Barcelona lo reintegra a su plantilla en 1941. Es protagonista directo del título de Copa de 1942 y del dramático partido de promoción ante el Murcia, la misma temporada. Sin embargo, una lesión le evita el trance del 11 a 1 de Chamartín, en 1943. “Si llego a jugar ese día no lo cuento. Yo no era de los que se arrugaban en ningún campo”, rememora.

Sus últimos pasos futbolísticos los dio en el Gimnàstic de Tarragona, con el que incluso regresa a Primera. Fue allí donde empezó a dirigir desde el banquillo, abriendo la que será una de las trayectorias más relevantes del fútbol español de los años 50 y 60, hasta convertir a Balmanya en referencia obligada para todos los entrenadores que, en un momento u otro, han solicitado sus consejos tácticos o han pasado directamente por sus manos en la Escuela de Entrenadores, en la que durante tantos años impartió su magisterio en las disciplinas de Técnica y Táctica.

Conoció todas las facetas posibles: jugador, entrenador, secretario técnico y seleccionador

Entre 1956 y 1958, reclamado por Samitier y Kubala, se hizo cargo del Barcelona con lo que aparece de nuevo en el lugar clave en el momento histórico: la inauguración del Camp Nou y la final de Montjuïc entre Barça y Espanyol. El paso del ambiente familiar de Les Corts al gigantesco Estadi no fue fácil y Balmanya nos legó una sentencia histórica: “No hemos digerido el Camp Nou”. Luego realizó una excelente campaña tanto en el Valencia como en el Betis (3º de la Liga) y elMálaga (ascenso a Primera) hasta recalar en el At. Madrid, club al que lleva al título de campeón de Liga en 1966 con un fútbol eficaz al amparo de un plantel sensacional: Adelardo, Luis, Glaría, Ufarte, Mendoza, Griffa, Rivilla, Collar, Martínez Jayo... Balmanya ha llegado a la cúspide y sólo le queda un último escalón. Entonces le proponen y acepta el cargo de seleccionador nacional. Dirige al equipo español hasta 1968, en la fase de clasificación para la Eurocopa, en la que cae en cuartos de final ante Inglaterra, campeona del mundo. “No es nada fácil ocupar ese cargo siendo catalán. Recuerdo por ejemplo que en Madrid me criticaban mucho porque no llamaba a Gento”.

Balmanya, que ha gozado siempre de gran simpatía entre los periodistas ya que supo entender su trabajo, traba una sólida amistad con José Mª. García en su época de seleccionador. Con los años se convertirá en uno de los más populares y reconocidos comentaristas de los espacios radiofónicos de “Supergarcía”, aportando siempre su experiencia y su excepcional visión táctica del fútbol.

Después de la selección, Balmanya regresa a casa y ocupa la secretaría técnica del Barcelona, un cargo que ya antes había ejercido en el Espanyol. “Con los blanquiazules lo hice porque acababan de bajar a Segunda por primera vez en su historia. Una vez conseguido el ascenso, lo dejé.”



Su paso por los despachos del Camp Nou coincide con Artigas en el banquillo y Narcís de Carreras en la presidencia. Luego Balmanya cierra su periplo de entrenador por otros clubs diversos, desde los que siempre mantuvo intacto el color azulgrana de su corazón. “Estando en el Cádiz, por ejemplo, tuve que exagerar una lesión de Migueli para que no jugara el día que lo venía a ver el espía del Madrid. Sabía que así podía acabar fichando por el Barça...”

A sus 86 años la pasión de Domènec Balmanya por el fútbol se mantiene íntegra. Y sus conocimientos tácticos y técnicos no han disminuido. La televisión le permite seguir la evolución de este deporte al que ha consagrado toda su vida. Si tienen la fortuna de coincidir con él en uno de sus paseos matutinos, acérquense y pregúntenle qué piensa del Barça de Serra Ferrer, cuáles son sus problemas y qué soluciones aplicaría. No les defraudará. “Per molts anys, Mingo!”


Publicat a 'La Vanguardia' el 29 de desembre del 2000