El Barça diu adéu al camp de Les Corts

Les Corts en dia de partit
Les Corts en dia de partit

El 4 de febrer de 1966, ara fa 50 anys, van començar les obres de demolició del camp de Les Corts. Inaugurat per Joan Gamper el 20 de maig de 1922, des del 1957 havia donat pas al Camp Nou, però encara va sobreviure gairebé 9 anys, fins que el club blaugrana va poder recuperar part de la inversió feta amb el nou estadi mitjançant la venda dels terrenys, la demolició del camp i la posterior edificació en la zona.

Va ser una decisió inajornable, però molt sentida. Per fer-se càrrec de com es va patir la destrucció d’un lloc emblemàtic del barcelonisme, per entendre com ho van sentir els aficionats veterans que hi havien passat tantes hores, havien aplaudit tants gols i tantes victòries i havien patit també tants moments de desencís, val la pena llegir l’editorial que el periodista Julián Mir va escriure per l’ocasió. En una petita crònica d’aquell 4 de febrer de 1966, de com va ser l’acte d’inici de les obres de demolició i què s’hi va dir, Mir ens fa entendre prou bé quin era el sentiment de la gran majoria dels barcelonistes de l’època.

Aquest és l’article íntegre, com va aparèixer a les pàginas del setmanari Lean:

LAS CORTS CUMPLE UN SERVICIO MÁS EN LA HISTORIA AZULGRANA

El pasado viernes tuvo efecto el acto simbólico del derribo de Las Corts. A la una de la tarde el Consejo Directivo del Barcelona se reunía en el centro del viejo campo bajo la bandera de la entidad izada en un mástil. Don Enrique Llaudet pronunció unas palabras en las que se traslucía la emoción del acto. Era como un adiós a un campo que fue escenario de las mejores gestas del viejo club azulgrana: “Rendim en aquest acte, el darrer adéu a aquest camp i el sacrifiquem per a que rendeixi el seu últim servei a la nostra entitat. Si ahir aquest terreny era la Catedral del futbol català, demà pot ser la salvació i continuitat floreixent del nostre club. I el nostre Estadi seguirà sent la nostra Catedral i a l’ensems orgull de la nostra ciutat”.

Terminó sus palabras con un grito de ‘Visca el Barça!” que fue coreado por quienes allí se habían reunido, llevados más por recuerdos nostálgicos que por cualquier otra obligación.

Sacrifiquem el camp per a que rendeixi el seu últim servei a la nostra entitat

Mientras el presidente barcelonista pronunciaba estas palabras, las caras de muchos socios, viejos barcelonistas, reflejaban toda la melancolía de la ceremonia. Moría un viejo campo cuya agonía había empezado hace ya muchos años. Era la desaparición de algo muy querido. Un campo que un día fue considerado como un coloso, asombro y maravilla de una afición que lo consideraba poco menos que imperecedero. Pero el crecimiento de la entidad y las ambiciones lógicas de aquellos que sueñan con lo mejor para su club, hicieron insuficiente lo que antaño parecía colosal. Y el viejo campo, al desaparecer, cumple un servicio más en la historia del Barcelona. Si antaño mantuvo el poderío del viejo club barcelonés, ahora se sacrifica para que sea posible esa continuidad del Barcelona en el primer plano del fútbol español, que es tanto como decir del fútbol mundial. Las razones de tipo material, como en tantas cosas de nuestra época, se han impuesto sobre aquellas otras de índole sentimental.

Viendo la nostalgia de los viejos barcelonistas que acudieron al campo para llevarse pedazos de piedra que arrancaban las máquinas, convirtiéndolas en reliquias, uno no podía menos que pensar en la tremenda responsabilidad de los hombre que hoy dirigen el Barcelona en una etapa que, tal vez, sea la más difícil del club azulgrana. Una etapa en la que se exigen sacrificios de la dimensión de este que comentamos: la desaparición del viejo Las Corts envuelta en el adiós emocionado de toda una afición.

La historia no borrará jamás el recuerdo y la huella profunda de este campo

Las excavadoras tienen ahora la palabra. Durante unos meses al silencio de los últimos años sucederá el estrépito de las máquinas en su acción demoledora. Después nacerán nuevas construcciones. Edificios, jardines, instalaciones… Pronto el tiempo borrará la huella de un campo de fútbol que fue centro de la vida barcelonista durante cuarenta años.

Sin embargo, la historia no borrará jamás el recuerdo y la huella profunda de este campo en la vida del C. de F. Barcelona y aun en la del mismo fútbol español.

JULIÁN MIR, revista Lean del 7 de febrer del 1966

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